El café es una bebida consumida en gran parte del mundo. Utilizado desde tiempos inmemoriales, es una de las costumbres más extendidas de Occidente. Existen múltiples variedades de café, café de Colombia, café de Jamaica, café Mexicano, café Kenia... todas ellos llenos de matices derivados de las plantas, de su modo de recolección, cuidados y tostado.
El café arábica, el más difundido y consumido, produce una bebida suave, con aroma y acidez de cuerpo mediano, agradable bouquet y exquisito sabor.
Así, el café puede ser un producto natural que puede ayudar a prevenir algunas enfermedades y contribuir a mantener en forma la memoria y acrecentar el rendimiento físico y mental. Pero es que, además, el café contiene cuatro veces más componentes beneficiosos para la salud que otras bebidas de origen natural, por la gran cantidad de antioxidantes que atesora y que intervienen en el retraso del inevitable proceso del envejecimiento celular.
En general, alarga la duración de vigilancia y retrasa la aparición de la sensación de cansancio, sobre todo en lo que concierne a actividades intelectuales o repetitivas. Está contraindicado para todas aquellas personas que sufren hipertensión y es recomendable que su consumo diario no exceda las cinco tazas, según los expertos. El consumo moderado de café aporta “cafeína” que estimula al sistema nervioso, facilita la coordinación, mejora el estado de ánimo y la motivación: “nos carga las pilas”. Aumenta la sensación de energía, de resistencia y disminuye la sensación de cansancio corporal. 
El café inhibe la secreción de ácidos biliares lo que podría ser beneficioso para evitar desarrollar cáncer de colon y recto. Según varios estudios sobre la materia, consumir café de forma moderada reduce en cinco veces la posibilidad de sufrir Parkinson. Además, la cafeína dilata los bronquios, combate el asma, previene la diabetes, reduce el riesgo de padecer Alzheimer y provoca cinco veces menos riesgos de desarrollar cirrosis hepática que aquellos que no consumen. Una taza de esta bebida en casa disminuirá el sueño matinal y, si acompañamos el café con un buen desayuno, tendremos energías para comenzar con alegría un día más. |